alfonso vi

Alfonso VI El Bravo.

Alfonso VI nació en 1037 y murió el 1 de Julio de 1109. Fue rey de Castilla y León. Conocido con el sobrenombre de “el Bravo”, mantuvo la supremacía de su reino sobre los reinos de al-Andalus, conquistó Toledo pero tras la llegada de los almorávides tuvo que adoptar una posición defensiva. Tuvo una excepcional importancia su política de colonización y reprobación.

Hijo de Fernando I de Castilla y León y de Sancha, tras la muerte de su padre heredó Castilla quedando divido el reino entre él y sus hermanos. Sancho heredo el reino de Castilla, García el reino de Galicia y para Alfonso el reino de León. Los hermanos Sancho y Alfonso lograron atraer para si el reino de Galicia, siendo Alfonso el que ejerciera el gobierno quedando Sancho en una posición más bien nominal.

Su juventud la pasó en Tierra de Campos donde fue instruido por Raimundo, que más tarde sería nombrado obispo de Pamplona. En el año 1072, Sancho II invadió los territorios de su hermano Alfonso, venciéndole en batalla cerca del rio Pisuerga. Tras esta derrota Alfonso fue mandado a Burgos quedando León para su hermano Sancho, el cual se coronó así mismo rey de León. Gracias a la intervención de su hermana Urraca y Alfonso de Cluny fue liberado, huyendo a Toledo, donde fue acogido por Yahya ibn Ismail al-Mamun. Pero fue tras la muerte de Sancho II en el sitio a Zamora fue cuando Alfonso recuperó de una manera unánime la soberanía de todos los reinos que estaban bajo el mando de su hermano. Fue en este momento cuando Alfonso tuvo que hacer una declaración de inocencia, haciendo un juramento sobre la biblia de que él no había estado implicado en el asesinato de Sancho II.
Alfonso VI tomo el control de Galicia en el año 1093 tras apresar a su hermano García, cautivo hasta el día de su muerte en el castillo Luna. En el año 1076 después de la muerte de Sancho IV de Navarra extendió sus dominios hasta Calahorra extendiéndose también por las tierras de Álava y Vizcaya, y junto con el juramento de vasallaje que le hizo Sancho Ramírez de Aragón, extendió su poder hasta en mismo núcleo de Pamplona, desde aquel año Alfonso VI paso a titularse emperador.
Por la vida de Alfonso VI pasaron muchas mujeres, sus primeras nupcias fueron con Inés de Aquitania, mujer que no tardo en repudiarla para contraer segundas nupcias en 1079 con Constanza, hija del duque de Borgoña, matrimonio que no contó con el beneplácito de Roma, la cual amenazó a Alfonso VI, finalmente este tuvo que volverse a casar con ella tras la muerte de Inés de Aquitania.

Constanza dejo de recibir el cariño de Alfonso VI en 1092 para dárselo a una concubina llamada Zaira, nuera de al-Mu´tamid cuyo fruto fue su único hijo varón, Sancho Alfonso en 1093. Su tercer matrimonio fue en 1094 con Berta, de origen italiano, que supuso un verdadero inconveniente para Raimundo de Borgoña ya que estaba a expensas de un hijo varón de Alfonso VI para heredar la corona. Raimundo creo un pacto con su primo Enrique de Borgoña para la sucesión de la corona, pero fue cuando Enrique se casó con la hija bastarda de Alfonso VI y la cesión del control de Portugal que entrego el rey a Enrique, lo que conllevo la suspensión del pacto que Enrique tenía con su primo. Estos fueron los primeros pasos para la independencia de Portugal de los reinos castellanos.
En 1099 mueren Berta y Elvira, hermana de Alfonso VI y una voz muy importante de toma de decisión, el rey se quedó sin su mano derecha. No tardo en casarse por cuarta vez, esta vez con Isabel, la cual se sospecha que tuvo un origen borgoñés, pero también los historiadores han llegado a la conclusión de que realmente esta fuera Zaira, y con ello trataban de legitimar a su único hijo, Sancho y que a la posteriori fue nombrado sucesor de Alfonso VI. Y por quinta y última vez el rey se casó con Beatriz.
Los más perjudicados con el nombramiento como sucesor de la corona de Sancho, fueron la hermana del rey (Urraca) y su marido Raimundo de Borgoña. Alfonso VI aseguro el gobierno de Galicia para Urraca y su hijo.
En 1108 Alfonso VI enfermo y fue cuando empezó a planear su sucesión ya que esta se planteaba bastante difícil ya que el heredero había fallecido ese mismo año, y también por la cantidad de nobles que habían sido el sostén del reino. El elegido para la sucesión fue el hijo de Urraca y Alfonso I de Aragón facilitando la unión de ambos reinos posibilitando una política que diera solución a los problemas que había en torno a Zaragoza y presentar un frente más unificado a los almorávides.
Alfonso VI ejerció el poder de una forma efectiva hasta el día de su muerte, que llego cuando el monarca estaba en Toledo. Fue enterrado en Sahagún el 21 de julio de 1109 y sucedido en el poder por Urraca.

Muerte y sepultura de Alfonso VI.

Alfonso VI falleció en la ciudad de Toledo el día 1 de julio de 1109.​ El rey había acudido a la ciudad a tratar de defenderla de un inminente asalto almorávide.​ Su cadáver fue conducido a la localidad leonesa de Sahagún, siendo sepultado en el Monasterio de San Benito de Sahagún, cumpliéndose así la voluntad del monarca.​ Los restos mortales del rey fueron depositados en un sepulcro de piedra, que fue colocado a los pies de la iglesia del monasterio de San Benito, hasta que, durante el reinado de Sancho IV, pareciéndole indecoroso a este rey que su predecesor estuviese sepultado a los pies del templo, ordenó trasladar el sepulcro al interior del templo, y colocarlo en el crucero de la iglesia, donde se hallaba el sepulcro que contenía los restos de Beatriz Fadrique, hija del infante Fadrique de Castilla, quien había sido ejecutado por orden de su hermano, Alfonso X el Sabio, en 1277.

El sepulcro que contuvo los restos del rey, desaparecido en la actualidad, se sustentaba sobre leones de alabastro, y era un arca grande de mármol blanco, de ocho pies de largo y cuatro de ancho y alto, siendo la tapa que lo cubría lisa y de pizarra negra, y estando cubierto el sepulcro de ordinario por un tapiz de seda, tejido en Flandes, en el que aparecía el rey coronado y armado, hallándose en los lados la representación de las armas de Castilla y León, y en la parte de la cabecera del sepulcro un crucifijo.

El sepulcro que contenía los restos de Alfonso VI fue destruido en 1810, durante el incendio que sufrió el Monasterio de San Benito. Los restos mortales del rey y los de varias de sus esposas, fueron recogidos y conservados en la cámara abacial hasta el año 1821, en que fueron expulsados los religiosos del monasterio, siendo entonces depositados por el abad Ramón Alegrías en una caja, que fue colocada en el muro meridional de la capilla del Crucifijo, hasta que, en enero de 1835, los restos fueron recogidos de nuevo e introducidos en otra caja, siendo llevados al archivo, donde se hallaban en esos momentos los despojos de las esposas del soberano. El propósito era colocar todos los restos reales en un nuevo santuario que se estaba construyendo entonces.120​ No obstante, cuando el monasterio de San Benito fue desamortizado en 1835, los religiosos entregaron las dos cajas con los restos reales a un pariente de un religioso, que las ocultó, hasta que en el año 1902 fueron halladas por el catedrático del Instituto de Zamora Rodrigo Fernández Núñez.

En la actualidad, los restos mortales de Alfonso VI el Bravo reposan en el Monasterio de las monjas benedictinas de Sahagún, a los pies del templo, en un arca de piedra lisa y con cubierta de mármol moderna, y en un sepulcro cercano, igualmente liso, yacen los restos de varias de las esposas del rey.

Fuentes: